En el sector de la construcción, tanto en edificación de nueva planta como en reformas, hay un apartado que está en constante evolución como es el de la calefacción y agua sanitaria, con calderas de mejores rendimientos y prestaciones, mayor variedad de elementos radiantes y una extensa gama de aparatos sanitarios. Este capítulo, el de las instalaciones, cada vez adquiere más relevancia y protagonismo dentro de la construcción, debido a la relación directa que tiene con el confort y el bienestar de las personas dentro de la vivienda.

Ahora bien, existe una parte fundamental en toda instalación que no se ha desarrollado en consonancia. Nos referimos a las tuberías y accesorios que se emplean tanto en calefacción como en fontanería, incluso en aire acondicionado con sistemas por agua. En los últimos años, es este apartado (sobre todo en calefacción) el que genera una buena parte de las denuncias por parte de los usuarios, debido a fugas de agua. En ocasiones, estas pérdidas de agua, las que se denominan en el sector “rezúmenes”, son muy difíciles de localizar y, consecuentemente, de resolver. Esto es debido a que son tan pequeñas que el agua evapora y no deja señal de óxido o humedad, incluso pasados 6 u 8 meses. Estas pérdidas de agua son ocasionadas por una defectuosa soldadura, a causa generalmente del uso de materiales de aporte deficientes, con contenidos escasos de plata.

Historia reciente. En un principio el sistema de tuberías se realizaba en “acero negro’ para calefacción, con uniones roscadas, soldadas con oxiacetileno o soldadura eléctrica, y en “acero galvanizado’ para fontanería. Estos materiales, debido en gran parte a su dificultad de manejo y al elevado coste de mano de obra, se fueron sustituyendo por una nueva tubería de cobre de poco espesor y con un nuevo tipo de unión denominada “soldadura por capilaridad”.

Tubos termoplásticos agua caliente

Las razones de este cambio respondían fundamentalmente a motivos económicos. Este tipo de tuberías (utilizadas mayoritariamente en la actualidad) cuentan con un acabado, tanto exterior como interior, liso, lo que genera menor pérdida de presión y permite menores diámetros, además de presentar menos problemas de corrosión. Estos conductos pueden ser suministrados en cobre recocido en rollos o en cobre duro en barras, y las soldaduras pueden ser blandas o duras (estas últimas más aconsejables, sobre todo con líquidos calientes).

En las tuberías de cobre, a los posibles inconvenientes que pueden provocar las soldaduras (como hemos indicado anteriormente), hay que sumar que los óxidos que desprenden no son beneficiosos para el organismo en las instalaciones sanitarias. Asimismo, las sales y carbonatos que tienen las aguas se depositan en el interior de la tubería, reduciendo la vida y, lo que es peor, creando suciedad y nidos para bacterias. Con la utilización de materiales alternativos como los termoplásticos tendríamos solventados los problemas anteriores, a la par que aprovechamos otras ventajas que se exponen más adelante.

Materiales plásticos: El conocimiento de los materiales plásticos data de finales del siglo XIX. No obstante, su desarrollo se inicia hacia 1960 con la aparición del policloruro de vinilo no plastificado (PVC-U) y el polietileno (PE). Pero es en torno a 1980 cuando aparecen en el mercado unos termoplásticos mucho más desarrollados y avanzados, dando un gran impulso a estos materiales. Nos referimos al polibutileno (PB), polietileno reticulado (PE-X) y el polipropileno (PP). En España, aunque el crecimiento no es tan espectacular como en otros países, en los últimos años hemos experimentado una aceleración importante, sobre todo en ciertas comunidades autónomas, como la canaria. No obstante, nos encontramos en un sector y ante un profesional instalador con una gran inercia hacia lo ya conocido.

Termoplásticos para calefacción

En resumen, por razones higiénico-sanitarias, de seguridad y efectividad, de rapidez, incluso económicas, intuimos que en un futuro próximo el uso de este tipo de tuberías se generalizará (Paul Jon Flory, premio Nobel de Química en 1974 ha definido nuestro tiempo como “la era del plástico”). En este sentido, se está realizando un serio trabajo de formación por algunos fabricantes. También ciertas empresas promotoras, constructoras, instaladoras y técnicos del sector, con inquietud innovadora y progresista, preocupados todos ellos por la calidad, contribuyen a este desarrollo.

Definición y clasificación. En este apartado, con rigurosa prudencia y a la vez con un cierto atrevimiento, vamos a realizar una clasificación de los plásticos que se utilizan en las instalaciones con agua como fluido.

En primer lugar, diremos que los plásticos son materias que se obtienen por transformación química de productos naturales o por medio de síntesis a partir de compuestos orgánicos. Los elementos principales son el carbono y el hidrógeno. Las bases de la mayoría de los plásticos son los hidrocarburos derivados del petróleo, el gas natural, celulosas o el carbón.

Las materias plásticas se producen al unirse un gran número de moléculas simples de la misma o diferente naturaleza mediante enlaces químicos. Cuando se produce esta reacción, se permite a los átomos de carbono modificar su estructura y realizar nuevos compuestos con forma de cadena, modificando, por lo tanto, sus características físicas y químicas.

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